Expertos plantean que la educación sirve como vehículo de integración para los inmigrantes
Los movimientos migratorios forman parte de la aldea global actual, y la educación contribuye a mitigar prejuicios e integrar con igualdad y dignidad al ser humano que llega buscando una mejor opción de vida, sostuvieron los panelistas durante la Segunda jornada de español como lengua extranjera, organizada por las facultades de Letras y Educación de la UC.
Garantizar el acceso equitativo de los inmigrantes a la salud, la educación, la vivienda y el trabajo dignos, contribuyendo a que el idioma no sea una barrera sino un instrumento de cohesión e integración social, fue parte de la discusión que sostuvieron los panelistas y expertos que participaron en la II Jornada de español como lengua extranjera: migrantes, lengua y educación, que fue organizada por la Facultad de Letras, a través de su programa de Español para Extranjeros, y la Facultad de Educación de la UC.
La actividad tuvo lugar el pasado jueves 29 de septiembre en el Campus San Joaquín y contó con la participación de representantes de instituciones relacionadas con la migración y los Derechos Humanos, además de académicos especializados en el área del español como segunda lengua.
Rosa María Lazo, vicedecana de la Facultad de Letras, Andrés Bernasconi, vicedecano de la Facultad de Educación y Lésmer Montecino, director del Programa de Español para Extranjeros de Letras UC, fueron los encargados de dar la bienvenida al centenar de asistentes.
La vicedecana Lazo recordó que el evento respondió a las oportunidades y desafíos que plantea el escenario nacional e internacional en un mundo crecientemente globalizado y migrante. “Dirigimos nuestra atención a la familia migrante que ha hecho de Chile su hogar permanente, que proviene de otras realidades sociales y culturales. Nuestra intención es ser puentes y servir de mediadores, para ayudar a una mejor comprensión del otro que es distinto, y en ese proceso, alcanzar al mismo tiempo una mejor comprensión de uno mismo”, comentó.
El vicedecano de Educación, Andrés Bernasconi, reconoció en tanto que “el tema de la migración nos pilla poco preparados en la institucionalidad pública y educacional para estos nuevos habitantes del país (…) Poco preparados también como facultades de educación, ya que sabemos poco sobre cómo formar profesores que sepan enseñar y acoger esta nueva forma de diversidad en el aula”.
Bernasconi profundizó recordando que desde siempre, en Chile han existido la diversidad socioeconómica o la diversidad en necesidades educativas especiales como variables del sistema escolar. “Ese ha sido el foco de la diversidad hasta el momento, pero emerge ahora un nuevo tipo de diversidad que tiene que ver con los territorios, con el género, con las minorías étnicas o sexuales, incluso con los ambientes digitales. Todo aquello configura un aula que nos plantea poder atender a cada niño en su identidad única y específica”.
Bernasconi comentó que incluso entre los propios migrantes surgen clasificaciones y discriminaciones. “Están los expatriados, que son todos aquellos que provienen del primer mundo, y los migrantes, por lo general nuestros hermanos del continente” caracterizó.
Lésmer Montecino, de Letras UC, comentó por su parte que la migración es una realidad visible y creciente, y que frente a ella la educación es un vehículo de integración, que permite alejarnos de los prejuicios. “La barrera del idioma y de la falta de documentación generan exclusión. Los inmigrantes se ven como opuestos y distintos a una identidad que proviene del pensamiento dominante (…) Queremos en este seminario aprender a enseñar nuestra lengua a quien lo necesita, al que llega a vivir a nuestro país”.
Sarah Lyons, jefa de gabinete del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior, expuso más adelante que en todo país existe una política migratoria, donde el Estado establece un cierto marco según sus intereses, pero que frente a él todo individuo tiene derecho a migrar, a salir y a entrar y a residir. “Muchos migrantes son refugiados políticos. Nadie que esté bien en su país de origen se va hacia otro lugar”, caracterizó.
La funcionaria de Interior compartió datos sobre la migración en Chile, que según indicó no alcanza siquiera al 3% de la población chilena, “muy lejos del promedio de 13% de inmigrantes de los países de la OCDE”.
Los países de donde provienen los inmigrantes incluyen Perú, Argentina y Bolivia (tradicionalmente), pero también en el último tiempo naciones como Haití, Venezuela y Colombia.
En comparación con la población chilena, y de acuerdo a los mismos datos del Ministerio del Interior, los inmigrantes no delinquen más que los chilenos, trabajan más frecuentemente como empleadores que como empelados y tienen más años de estudio.
Las comunas de residencia con mayor porcentaje de población inmigrante, en tanto, abarcan Quilicura, Estación Central, Pedro Aguirre Cerda, San Bernardo e Independencia, entre otras.
“Entre 2014 y 2015, aumentaron en más de 140% las visas temporales de trabajo para los haitianos, mientras que en promedio, llegan al día 100 nuevos haitianos a través del aeropuerto AMB” ejemplificó la representante gubernamental.
Sarah Lyons lamentó por último que la ley que rige la migración data de 1974, y que adolece de múltiples falencias. “Es necesaria una nueva ley porque tenemos un déficit institucional. Recibimos más de 3.000 personas al día. Necesitamos pasar de ser un departamento a ser un Servicio Nacional de Migración”, declaró.
Texto: Francisco Zabaleta, Educación UC.