
La Dra. Ana Luisa Muñoz y el Dr. Juan Pablo Queupil son los autores de una de las ponencias que se presentarán en el Gender Summit 12, donde explicarán que cuando las mujeres investigan en educación generan resultados positivos a nivel de redes y cooperación.
Se conocieron en Estados Unidos, en un congreso de investigación educacional, cuando cursaban sus respectivos doctorados, y ambos han sido parte de la Red de Investigadores en Educación Chilena (RIECH). Desde entonces, Ana Luisa Muñoz y Juan Pablo Queupil no han abandonado su interés por los estudios de género. Ambos especializados en educación, decidieron investigar qué tan colaborativas eran las mujeres versus los hombres y qué rol cumplen en esta red de colaboración, considerando que, en esta disciplina, a diferencia de otras ciencias, suele haber una mayor presencia de mujeres.
“Lo que detectamos es que, cuantitativamente, las mujeres son más colaboradoras y hacen de puente para incrementar la cooperación con otros colegas. Por lo tanto, el rol de la mujer en la ciencia, sobre todo en educación, es súper relevante, porque logran hacer mayores conexiones y eso promueve mayor investigación en el área”, explica Juan Pablo Queupil.
El interés por estudiar este fenómeno surge, en ambos, por la necesidad de aportar más información desde una perspectiva de género en el mundo universitario. “Hoy tenemos más académicas construyendo conocimiento, pero han quedado fuera discusiones más complejas respecto a lo que significa ser mujer en las universidades y en la cultura institucional en que nos desenvolvemos, y qué se requiere para avanzar en mayor igualdad”, afirma Ana Luisa Muñoz, quien es académica de la Facultad de Educación UC.
Frente a esto, respecto a su experiencia como profesora, Ana Luisa comenta que, a su juicio, faltan políticas que promuevan la participación femenina en las universidades. “Existe una lógica que subyace en la academia en que las mujeres ‘hacen’ y los hombres ‘piensan’. Bajo esta lógica, las mujeres, en general, se desempeñan más como coordinadoras de programas o directoras de carreras, mientras que los hombres se dedican en mayor medida a la investigación y publicación. Si lo pensamos, esta lógica impacta directamente los procesos de carrera y promoción académica. Entonces, hay que cuestionar cómo se está promoviendo el avance de las docentes”, dice.
Para Juan Pablo Queupil, esto obedece a problemas que van más allá de las ciencias. “Yo creo que se cruzan aspectos que son de índole social y cultural. En Chile todavía están en discusión políticas en las que otros países ya han avanzado, como la paridad de sueldo, los asuntos de maternidad o el cuidado de los niños. Todavía estamos supeditados, en especial las mujeres, a este machismo que, a la larga, se extrapola a la academia”, asevera.
Ambos consideran que investigar sobre género contribuirá a disminuir las actuales brechas. “Si logramos que más mujeres trabajen en las ciencias, ya sea en educación o en las disciplinas más duras, podríamos especular que se va a lograr más colaboración y mejores resultados. Ésa es la invitación, como país y como sociedad, que debemos abordar y desarrollar a través de estudios y políticas públicas más allá de la academia”, dice Queupil.
Ana Luisa, por su parte, afirma que es un deber ético impulsar este tipo de discusiones. “Como feminista, considero que cualquier mujer que vive en este país tiene un tema con el género. Es cosa de mirar los indicadores de femicidio que tenemos en Chile y de violencia hacia la mujer, la evidencia así lo muestra. Eso, éticamente, te obliga a posicionar una voz sobre cómo la realidad nacional sobre el posicionamiento de la mujer se entreteje en los espacios universitarios. Desde las organizaciones feministas de la sociedad civil hay bastante avance sobre estos temas y considero que desde la academia debiéramos aprender y tomar discusiones que están naturalizadas e invisibilizadas, y es ahí donde nuestras investigaciones apuntan”, finaliza.
La ponencia de Juan Pablo Queupil y Ana Luisa Muñoz será presentada durante en el Gender Summit 12, a realizarse este 6 y 7 de diciembre en Santiago, en su primera versión en Latinoamérica y el Caribe.
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Fuente: Conicyt.

El académico e investigador de la Universidad Libre de Bruselas, Jo Tondeur, fue el conferencista principal en el primer seminario Prácticas Educativas en la Sociedad Digital que fue organizado por la Facultad de Educación de la UC
¿Qué tan provechoso es usar tecnología en la sala de clases? ¿Cómo debemos preparar a los docentes para que las incorporen de forma efectiva en la enseñanza? ¿Cómo aprenden los estudiantes en ambiente digital? Estas fueron parte de las preguntas que se debatieron durante el primer seminario Prácticas Educativas en la Sociedad Digital organizado por la Facultad de Educación de la UC, en el marco del lanzamiento del Observatorio de Prácticas Educativas Digitales (OPED).
La actividad contó con la charla magistral del académico e investigador de la Universidad Libre de Bruselas, Jo Tondeur, quien analizó la importancia de formar a los futuros docentes para integrar la tecnología en sus actividades de enseñanza y cómo ésta – usada de manera correcta – puede potenciar el aprendizaje.
“Hay algunas escuelas que usan más tecnología que otras y esto tiene que ver con la cultura de cada una de ellas. Sin embargo, lo importante es preguntarse: ¿Por qué estamos usando esta TIC? ¿Por qué necesitamos usar un Tablet para esta actividad? El uso de la tecnología tiene que tener un sentido enfocado en potenciar el aprendizaje”, dijo.

Asimismo, agregó que es sumamente importante vincular el conocimiento tecnológico con el pedagógico y el disciplinar. Si estos tres conocimientos no se vinculan de forma adecuada, “ no tiene sentido”.
Según Tondeur, y en base a los estudios que ha realizado, la tecnología puede mejorar la enseñanza y aprendizaje al interior de los colegios, “además, puede estimular las ganas de aprender de los estudiantes”.
El experto advirtió, eso sí, que la clave son los docentes: “Las TICs no tienen impacto en sí, ustedes como profesores, si la usan de forma adecuada, son los potenciadores de esto porque si no la tecnología se vuelve una caja vacía. Entonces, no se puede entregar un computador y ya está”.
Tondeur rescató parte de sus resultados de investigación y explicó que los profesores novatos no ocupan mucho la tecnología en la sala de clases. ¿Una de las razones? Falta de capacitación y de modelamiento en sus facultades formadoras. Además son pocos espacios y tiempos para innovar por todas las exigencias que les piden al ingresar al sistema escolar.
“Las TICs pueden mejorar el aprendizaje y resultados de los alumnos y esto se logra conectando bien la tecnología con los contenidos”. Y advirtió: “No sé si la única solución para mejorar la educación es entregar sólo contenido, ¿y si desafiamos a los alumnos a crear su propio contenido?”.
Lanzamiento OPED